On ha de ser atès un major amb Alzheimer o una altra demència?

Fuente Infoelder.com

Para responder a esta pregunta es necesario recurrir a una Valoración Geriátrica Integral, una herramienta idónea para saber cuál es la ubicación asistencial más pertinente para atender a una persona mayor con algún tipo de dependencia, en especial Alzheimer u otras demencias. El médico Miguel Gallego nos explica en qué consiste dicha valoración.

Uno de los principios asistenciales más importantes en la atención geriátrica es la correcta ubicación del paciente en el nivel asistencial adecuado. Más aún en la atención de Alzheimer y otras demencias. Esto quiere decir que lo más adecuado para la atención de la persona es que ésta sea donde los recursos ofrecidos se ajusten mejor a la situación real del paciente y sus cuidadores: el domicilio, el centro de salud, el servicio de urgencias, el hospital, el centro de día, la residencia, entre otros.

Cuando la ubicación asistencial no es la correcta las cosas salen de una manera que no es la más conveniente. Por ejemplo: cuando el paciente de centro de salud es atendido innecesariamente en el hospital, cuando el de domicilio es atendido a duras penas en la consulta de primaria,  cuando el de domicilio debería estar en residencia, cuando el de residencia debería estar en domicilio… cuando hay una ubicación incorrecta del paciente no se está cumpliendo un principio organizativo elemental.

En el ámbito de la atención a personas con demencia (Enfermedad de Alzheimer y otras demencias) este principio de la atención en el nivel asistencial adecuado es, si cabe, más importante todavía. Para poder ubicar bien al paciente y para hacerlo con arreglo a la buena práctica clínica, en geriatría se utiliza el mejor instrumento que poseemos para evaluar a una persona mayor: la Valoración Geriátrica Integral, nuestra herramienta fundamental.

La Valoración Geriátrica Integral

Consiste en el estudio del paciente desde cuatro ángulos diferentes y a la vez integrados: valoración física o médica, valoración funcional, valoración mental y valoración social. No es usada sólo por personal médico. Puede ser usada por una persona o por un equipo interdiscisplinar. No se utiliza sólo en la evaluación inicial sino en cualquier abordaje de un problema en la evolución de un paciente mayor.

1. La valoración física o médica: recoge los diagnósticos, las intervenciones, el tratamiento actual, la dieta, las alergias, los antecedentes familiares y en general lo que entendíamos como historia clínica, que en los pacientes mayores se caracteriza por su pluripatología con tendencia a la cronicidad y la polifarmacia.

2. La valoración funcional: es primordial en geriatría. Registra lo que el paciente es capaz de hacer, independientemente de sus diagnósticos. Mide la capacidad para las actividades de la vida diaria (AVD) tanto las básicas como las instrumentales, el grado de dependencia, la marcha, las caídas, el uso de ayudas técnicas, la capacidad sensorial (visión, audición),el lenguaje, la continencia…Se utilizan Escalas Funcionales para facilitar la evaluación y registro.

3. La valoración mental: incluye la personalidad previa a la aparición de demencia, la coexistencia o no de problemas psicoafectivos (ansiedad, depresión, manía, fobias), el nivel de deterioro cognitivo y el tipo de demencia (aquí también se usan escalas y test neuropsicológicos), la presencia de síntomas conductuales y psicológicos asociados a demencia (agitación, agresividad, insomnio, inquietud psicomotriz, etc), y los síntomas psicóticos (ideación delirante, alucinaciones, alteraciones de la percepción).

4. La valoración social: aunque ha sido olvidada tantas veces es muy importante, y debe reflejar la red de apoyo (formal e informal) del paciente, la situación familiar, el tipo de domicilio, las ayudas, si hay necesidad de incapacitación legal y el perfil social del paciente (profesión, gustos, aficiones).

Aunque la Valoración Geriátrica Integral pueda parecer complicada o difícil de realizar por condicionamientos de tiempo, falta de personal o formación deficitaria, como en otros ámbitos de la vida, sólo es necesario saber y querer para poder llevarla a cabo. La Valoración Geriátrica ahorra gastos sanitarios y sociales, evita ingresos e institucionalizaciones innecesarias, aumenta el uso de la asistencia domiciliaria, reduce el uso de los servicios hospitalarios, reduce la medicación, genera mayor calidad en la atención y más satisfacción en pacientes, familias y profesionales.

¿Dónde debe estar el paciente con demencia? El criterio es que debe estar en donde la Valoración Geriátrica Integral (médica, funcional, mental y social) lo indique. El objetivo de la atención será tratar de mantener al mayor con demencia el máximo tiempo posible en su entorno habitual y en las mejores condiciones posibles. Para ello se deben utilizar los recursos sanitarios precisos (atención primaria de salud, neurología, geriatría, salud mental, hospital, HADO: hospitalización a domicilio), sociosanitarios (talleres externos, centro de día, residencia) y sociales (SAD: servicio de ayuda a domicilio, viviendas comunitarias, programas de respiro, libranzas).

Ubicar bien a cada paciente y destinarle los recursos y la atención que precisa, no más ni menos, es tarea fundamental de la administración, formando a sus profesionales y llevando a cabo correctamente la coordinación sociosanitaria.

Escrito por:
Miguel Gallego
Médico diplomado en geriatría y experto en psicogeriatría
Anuncios