La depresió pot ser un factor de risc d’Alzheimer

Fuente: Hechos de Hoy

Los trastornos como la depresión también presentan déficit de cognición, convirtiéndose en un factor de riesgo de esta demencia cada vez más extendida.

La pérdida de las funciones mentales es uno de los síntomas clave para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, trastornos como la depresión también presentan déficit de cognición, convirtiéndose en un factor de riesgo de esta demencia. Este ha sido uno de los temas tratados en las III Jornadas de Psicopatología Clínica y Salud Mental, celebradas en Sant Boi de Llobregat y organizadas por la Congregación de las Hermanas Hospitalarias.

Los pacientes con Depresión en la Enfermedad de Alzheimer (DeEA) “presentan una mayor preservación de algunas funciones cognitivas, como la memoria de aprendizaje, y un deterioro más rápido en otras funciones como el cálculo”, según el estudio presentado por Joan Vilalta-Franch, psiquiatra del Instituto de Asistencia Sanitaria de Gerona. Por ello, el tiempo que transcurre entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico del Alzheimer es mayor en estos pacientes que en aquellos sin DeEA. “Este hecho puede explicarse porque hay tendencia a dignosticar primero de depresión cuando la sintomatología depresiva y cognitiva se solapan”, explica Vilalta-Franch.

La DeEA responde a un perfil de deterioro cognitivo específico, pero no existen datos suficientes respecto a si este perfil se comporta como causa o consecuencia de la depresión. Es por ello que “el funcionamiento cerebral debe contemplarse de una forma íntegra”, ha remarcado Vilalta-Franch.

Rescate del paciente en el proceso de recuperación

En la tradición médica, la recuperación de una persona con una enfermedad mental se ha asociado a la práctica desaparición de síntomas, secuelas y discapacidades derivadas, de modo que el paciente puede volver a la normalidad de su vida cotidiana sin precisar de cuidados específicos. En muchos casos, son los fármacos los que contribuyen a disminuir los síntomas, pero su consumo no es garantía de recuperación.

“En los últimos años, el predominio de la psiquiatría biológica, o más bien, de la psiquiatría centrada en el fármaco, ha hecho que la persona con una enfermedad mental pase a estar en la periferia del foco de atención y cobre valor como consumidor potencial de antipsicóticos y otros medicamentos”, ha criticado el Dr. Mariano Hernández Monsalve, jefe de servicio del Centro de Salud Mental de Tetuán (Madrid).

Según el psiquiatra, lo más importante en el proceso de recuperación es el “rescate” del paciente. Por ello, ha defendido el diseño de un método alternativo a las tradicionales prácticas asistenciales en el que se dé relevancia a los relatos en primera persona del enfermo: “La idea es dar un giro a las políticas de salud mental trabajando en un ensamblaje-integración entre recuperación clínica y personal, con predominio de esta última perspectiva”.

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